Hace tres años que no me tocas, bueno quizá me tocaste hace
un mes en aquel sueño en el que me abrazabas hasta quedarme dormido y te ibas
de cuclillas, cansado de esperarte decidí buscar una alternativa para aplacar
mis deseos sin necesidad de arriesgarme, pero las alternativas eran el irme con
alguien de forma precipitada y posiblemente iba a ser una relación de sexo sin
nada más y eso no es lo que quiero de ti, soy de los que luchan por lo que
quiere no de los que se conforman con lo primero que pasa.
Estabas parada a mi lado, sublimemente hermosa como acostumbras,
yo estaba hablando con un cretino con el deseo de que se fuera para poderte
saludar eufóricamente, le despache con bastante poca elegancia y me acerque con
cara de derrota, mirándote y entendiendo de nuevo por qué en algún momento
fuiste lo que más ame en mi vida, y así de la nada, de repente me lo soltaste, ¿Qué
te pasa? Me abrazaste y te dije con una voz temblorosa que nada, no me creíste
me conoces muy bien, pocas personas me conocen como tú, mientras me abrazaste
me dijiste que te llevara a mi casa, llevábamos mucho tiempo sin estar bajo el
mismo techo, pero necesitaba hablarte a ti, siempre habías estado a mi lado y
en los dos últimos años no te había contado nada de mi vida, y quería tu punto
de vista, ansiaba tu manera drástica de pensar,
Entramos en mi habitación, tu sorprendida por que estaba
colocada, extrañamente muy colocada, me dijiste que por fin no era un desastre,
yo me reí y al mismo tiempo sin que pasara ni un segundo, ni una palabra, ni un
roce en forma de ayuda llore, llore como no había llorado en varios meses, lo
necesitaba, te conté lo que me pasaba y lo que pensaba y tú solo me pudiste
responder que ánimo, que me sienta orgulloso que poca gente hubiera aguantado
todo y que soy más fuerte de lo que pensabas y que estabas muy orgullosa, nos tapamos
y nos quedamos dormidos, con ropa, sin apenas tocarnos, pero yo me sentí protegido
y muy comodo
Al despertar te diste cuenta de que era tarde y de que iba a
ser el día antes de reyes y tenías una comida familiar, te marchaste corriendo
y apenas me dio tiempo de abrigarme, te acompañe a la parada de taxis y antes
de montar me diste un abrazo y me dijiste cinco palabras que me tienen en vela
desde entonces, ¨conseguirás lo que quieras, animo¨, y te marchaste en ese
taxi, solo espero que no para mucho tiempo, y tengo tan claro lo que quiero y
es tan distinto a lo que quería hace un mes, ¿y si dentro de un mes cambia? Bueno
¿el tiempo es el único que sabe lo que sucederá no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario