El once de enero del dos mil diez escribiste tu primer
trazo, yo no te conocía y ya sacabas sonrisas a la gente con tu nacimiento un día
antes.
Hoy es tu cumpleaños, y no te voy a negar que a veces te
echo de menos, cuatro añitos ya de hacer reír y hacer llorar, a mí me
conseguiste emocionar, muy poca gente posee esa cualidad.
Leo tu primera entrada y sonrió por que el sonreír me hace más
fuerte, leo tu ultima entrada y lloro, porque el llorar me hace más humano, y
en cada una de ellas disfruto como el niño que recorría la calle con un coche
en la mano.
Te he leído tantas veces para intentar entender cómo eres
que sabría decirte cuantas partes tiene tu primer trazo, lo que me dolía ver
que la tercera parte del cual era para otro y añorabas sus besos estando ya
conmigo, lo emotivo que parece tu segundo trazo o como le dedicas otra vez tu
blog a un viejo amigo en tu ultima entrada, (bueno nunca he sabido para quien
son tus textos, siempre he pensado que
nunca me has dedicado nada) y aun leyéndote varias veces, en infinidad de
ocasiones, a escondidas, en la habitación de al lado, en el mismo cuarto, a
cien kilómetros creo que no te conozco lo mas mínimo, eres tan impredecible, he
trabajado con tantas clases de explosivos que soy de las pocas personas que
saben que tú eres de todos ellos el más volátil.
Felicidades por tus cuatro años pequeña, felicidades por
aquel primer trazo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario