Cientos de lobos aúllan a la luna, cientos de miles de lobos
con sus aullidos lastimeros, parecía un presagio de muerte, de dolor, de sangre.
Científicos decían que ese fenómeno se debía a los cambios
climáticos, para ellos todo es por culpa del cambio climático.
Los románticos pensamos que aúllan para romper el cielo en
una noche estrellada, es una canción como epitafio, un zumbido ensordecedor que
solo conocen los que algún día amaron y les dejaron de amar.
Los lobos conocen los secretos, y en forma de aullido se los
gritan a la humanidad todas las noches, pero ella no conoce el lenguaje de los
lobos, la gustan casi tanto como los felinos pero no los conoce como yo,
desconoce que no aúllan a la luna, sino a los corazones dañados por amistades
perdidas, o rotos por actos malditos.
Ella no sabe que si se acabase el mundo y yo fuese encargado
de dejar algo vivo, no iba a elegir a las personas por su culpa, lo único que querría
que se salvase, serían los lobos, que ya no tendrían nada por lo que aullar a la
luna.
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