Son las cinco de la mañana, ni un minuto más, ni un minuto
menos
Son sus manos que acariciaban el tatuaje de tu torso el
primer día que os acostasteis
Son los sueños que se desvanecieron en los ángulos perennes
que formaron sus mejillas y tus mejillas
Son los recuerdos heridos por los fragmentos de bala que se estalló
por el impacto contra un tanque
Son los latidos justo antes de dormir que claudican por un
una llamada, o por escuchar su voz en un triste video
Son las lágrimas de dolor por una promesa rota que ya nunca podrá
ser cumplida
Son los trabajos de joyeros y orfebres en vano, ellos que creían
que su creación era eterna
Son tantas cosas que podría
ser amor odio a partes iguales
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