miércoles, 18 de diciembre de 2013

tu amada, tu mujer, tu historia

Noche de lluvia en la que unas gotas al chocar con el suelo no son las únicas gotas que se escuchan caer, las más ruidosas, las que hacen eco en tu corazón, son las de la mejilla de tu amada, de tu mujer, de tu historia, no paras de pensar que si hay unas gotas que tendrían que sonar son las que colgaran de su ropa interior, hay maneras de humedecer a una mujer, a tu mujer, a tu amada, a tu historia, y es bastante más apropiado hacerlo de cintura para abajo que de cuello para arriba, tú lo sabes y te dispones a ello, la abrazas, la besas, la tocas, ella muy sutilmente te dice que no es el momento, con una mirada, con un gesto y tú en ese mismo instante te das cuenta de que no quieres humedecer su entrepierna si no su frente con un beso, y es en ese momento cuando la abrazas, la desnudas y la tumbas en la cama mientras la das un leve masaje en la frente y la tranquilizas, porque sabes que lo importante es que ella este bien, tu amada, tu mujer, tu historia.

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