viernes, 6 de diciembre de 2013

el mayor poder

Entro en la habitación enfadado, lo único que le alegraba el día era el, ese niño que había tras la puerta, ese niño que le llamaba papa, cruzo el umbral para ver si le podría sacar una sonrisa como hacia siempre que tenía un mal día por el trabajo, o por cualquiera de los mil millones de motivos por los que una persona adulta puede tener un mal rato, y así fue, ese niño sin querer le alegraba todos los malos días a un padre con más preocupaciones que ganas de vivir, el tiempo fue pasando y el niño fue creciendo, llegaron a odiarse mutuamente pero nada grave, supongo que durante la adolescencia las relaciones entre padres e hijos es lo más parecido al amor odio, un amor infinito y un odio que dura lo que dure un castigo o una bronca, pero amor odio al fin, el tiempo seguía sin detenerse y el adolescente se convirtió en un hombre y el hombre se convirtió en anciano, bueno nunca he sabido cual es la edad en la que dejas de llamarla persona mayor para llamarla anciano me gusta llamar anciano a quien creo que ha vivido tanto que poco le puede enseñar ya la vida el tenia setenta  años y lo había aprendido casi todo, seguía con una sola motivación pero ahora en vez de llamarlo papa lo llamaba abuelo, pero la vida le había enseñado que podía querer más cosas y que había más cosas importantes, mirando atrás se dio cuenta de que tenía un hijo el cual era su mayor orgullo, un nieto que le hacía levantarse cada mañana, una mujer que pasara lo que pasara nunca le abandonaría y el solo podía sonreír porque a la edad de los setenta años aprendió la única cosa que le quedaba por aprender,  descubrió el verdadero secreto de la vida, tenía el poder de saber lo que era importante y lo que no

No hay comentarios:

Publicar un comentario