¨Tranquilo que si se nos acaba el amor lo volvemos a hacer¨
dijo, que equivocada estaba aquella mujer de mirada penetrante y hoyuelos en su
sonrisa, que poco acertada al pensar que nunca se marchitaría el amor o el
cariño, desafortunados ambos, ella al pensar que comportándose como una puta la
tratarían como una princesa y yo al creer que era la única incapaz de
comportarse como una ramera.
Que incomodo el tiempo que te hace ver lo que temías, que
bonito el sentirse más lector que escritor y más vivo que olvidado, dulce aroma
el que te deja una ruptura y bendito perfume el de una mujer nueva, haz el
favor de no subrayar mis defectos que ya lo hice yo antes y aun así me quiero.
Descansa en tu tumba o en tu cama y si se nos acaba el odio recordamos
el pasado y que vuelva a nacer

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