lunes, 18 de noviembre de 2013

que grande le hizo el otoño

Es tarde, tarde para levantarse un lunes, pero hace frio y cada vez que se asomaba por la ventana una brisa le recorre el cuerpo desde los pies a la nuca dejándole un leve escalofrió, pero esa no es la razón para llevar todo el día en la cama tumbado con tres mantas, odia el otoño, colores tristes, arboles mustios, días apagados, en esa estación solo le apetece leer  y escribir, saca fuerzas de flaqueza y se pone unos pantalones vaqueros, con un extraño olor a rancio, bien sea por la humedad o porque están sucios, una camisa nada acorde con la parte de abajo y un abrigo gigante, sale de casa solo para dar un libro a una mujer con la que guarda muchos secretos bajo llave, por ella por su fidelidad es capaz de caminar dos kilómetros sin sentir las manos por las temperaturas bajo cero solo para recibir un gracias, cosas y detalles como este le definen, le encumbran, le aportan la serenidad y orgullo del cual presume en silencio aunque le encantaría gritarlo a los cuatro vientos.

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