Mirarte me gustaba mas que ver una puesta de sol, y no solo me pasaba a mi,
porque sé que cuando paseas hasta el astrónomo baja su telescopio para ver tus piernas caminar por esa montaña, esa playa, o el centro de aquella ciudad que nos vio trasnochar mirándonos a los ojos y preguntándonos el uno al otro lo que nos cambio la vida. Llegamos al acuerdo de que a mí me cambiaron los (des)amores dañinos y a ti solo los momentos vividos, Como dijo Baudelaire "cada sonrisa evoca un cambio" y el mejor cambio de dicha noche fue el darnos la vuelta, juntar las espaldas y soñar, soñar lo que sucedería al intentar ser felices juntos con la posibilidad de algún día perdernos, o seguir de amigos y tenernos eternamente con la certeza de regalarnos versos y no besos. Yo lo tengo claro y espero que la próxima noche sin mediar palabra te gires me beses y me digas que quien no arriesga no gana y que has venido a jugar.

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